El tema propuesto para las JEP 2006, Un
futuro para nuestro pasado, nos conduce a introducir
una nueva dimensión en la reflexión continua sobre el
patrimonio. Además de establecer qué se debe hacer y
cómo, ha llegado el momento de ir un poco más allá
y preguntarnos porqué y para qué. ¿Qué
tratamiento le damos a nuestro legado cultural? ¿con qué
finalidad? ¿cómo se integra el patrimonio en el contexto
contemporáneo?. La convivencia entre el patrimonio histórico
consolidado y las creaciones recientes, las modificaciones en el paisaje
y los aportes llegados de fuera están cambiando el panorama
día a día.
En esta ocasión, además de mantener el lema “Europa,
un patrimonio común” que responde a la campaña
del mismo nombre lanzada por el Consejo de Europa, disponemos de un
nuevo instrumento de reflexión. Se trata del Convenio marco
sobre el valor del patrimonio cultural para la sociedad, aprobado
en la Conferencia de Ministros de Faro y abierto a la firma de los
Estados miembros en octubre de 2005. Este convenio presenta el patrimonio
cultural como un recurso al servicio del desarrollo humano, de la
valoración de las diversidades culturales y que fomenta el
diálogo intercultural, basado en un modelo de desarrollo económico
que respeta los principios de uso sostenible de los recursos.
Bajo estas premisas, se pretende acercar a la ciudadanía el significado de su patrimonio cultural que, como la propia sociedad, es plural y variado.