El Canal de Castilla constituye una obra de ingeniería hidráulica emblemática de toda una época histórica, concebido en su origen como vía de comunicación, como instrumento de ordenación del territorio y de desarrollo económico. Está formado por el cauce del canal y por un amplio conjunto de obras de ingeniería y de construcciones necesarias para la navegación o vinculadas al aprovechamiento de su curso de agua.
El Canal tiene en su conjunto forma de "Y", con un recorrido de 207, 5 kms. de longitud, supera un desnivel de 170 metros, su cauce tiene una sección trapezoidal con una anchura entre los 11 y 22 metros y una profundidad entre 1,80 y 3 metros. El curso está dividido en tres ramales:
Ramal Norte, desde Alar del Rey (su punto más septentrional) hasta Ribas de Campos. Con una longitud de 75 kms. y 24 esclusas en su recorrido que sirven para superar la zona de mayor desnivel del Canal.
Ramal de Campos: desde Ribas de Campos a Medina de Rioseco. Es su tramo más llano en el que únicamente encontramos 7 esclusas.
Ramal del Sur: comienza en El Serrón, cerca de la localidad de Grijota, llegando hasta la ciudad de Valladolid. En su recorrido se construyeron 17 esclusas.
La importancia de este conjunto patrimonial amplio y variado esta reconocida administrativamente por su declaración en el año 1991 como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico.
La idea de la construcción del Canal se plantea en el siglo XVI con un proyecto de Juan de Herrera, pero habrá que esperar hasta el siglo XVIII para que los Ilustrados retomen esta idea con el deseo de modernizar las comunicaciones, tomando como ejemplo el Canal francés de Languedoc construido en el siglo anterior. El proyecto de construcción del Canal fue promovido por el Marques de la Ensenada y constituía un proyecto ambicioso y coherente que pretendía unir la costa cantábrica, Santander, con el centro de la península, sierra de Segovia para su acceso a Madrid. Contenía este primer "Proyecto general de canales de navegación y riego para los reinos de Castilla y León" una propuesta más amplia que la que después se hizo realidad. La ejecución del proyecto del Canal fue un proceso largo, discontinuo e incompleto, que duró prácticamente un siglo, desde 1753 a 1849, durante el cual hubo momentos de paralización de las obras o de construcción lenta debido a múltiples problemas financieros, políticos y bélicos.
Usos y aprovechamiento del Canal de Castilla
La construcción del Canal obedecía fundamentalmente a su uso como vía de navegación y a su uso como regadío, pero estas previsiones iniciales se fueron modificando a lo largo de su ejecución apareciendo a la vez nuevos aprovechamientos no contemplados en un principio. El aprovechamiento del Canal de Castilla a lo largo de toda su historia se puede resumir en los siguientes puntos:
- Navegación.
La navegación interior se consideraba en el momento de proyectarse el Canal, mediados del siglo XVIII, como una alternativa eficaz para mejorar el transporte que tantas dificultades encontraba en el interior de Castilla.
El sistema de navegación consistía en el desplazamiento por el Canal de barcaza movidas por un sistema combinado de arrastre por caballería y velas, en un principio, y posteriormente únicamente por la fuerza de las caballerías, que no será reemplazada por tracción mecánica hasta la segunda década del siglo XX.
La navegación en el Canal se inicia en 1791, pero ni durante fines del siglo XVIII ni durante el primer tercio del siglo XIX la navegación tendrá un desarrollo apreciable. Será a partir de 1836, al llegar el Canal hasta Valladolid, cuando se incrementa la navegación, que alcanzará su auge a partir de 1849, una vez que el Canal llega hasta Medina de Rioseco y se concluyen las obras de los ramales que han llegado hasta la actualidad. El auge de la navegación se centra entre 1850 y 1860, existiendo en ese año más de 360 barcazas para el transporte de mercancías y 4 barcazas destinadas al transporte de viajeros.
Con la construcción del ferrocarril a partir de 1860 la navegación entrará en proceso de regresión al resultar más económico las nuevas tarifas de este medio de transporte. Durante los últimos quince años del siglo XIX y en las dos primeras décadas del XX el transporte prácticamente finalizará, aunque a partir de 1919 el Estado intentará revitalizar la navegación estableciendo diversas mejoras de infraestructura y modernización, lo que produjo una relativa recuperación entre los años veinte y cuarenta del siglo XX. La subida de tarifas en los años cuarenta terminará con la navegación que oficialmente se suspenderá en 1955.
- Regadío
El aprovechamiento de las aguas del Canal para regadío fue secundario durante el siglo XVIII y gran parte del siglo XX, reducido a mantener cultivos hortícolas e industriales en las proximidades del canal o de las poblaciones situadas a su vera. A partir de 1900 el Estado apoyará la reconversión del Canal en regadío pero este proceso fue lento. No será hasta 1927 con la creación de la Confederación Hidrógráfica del Duero y la puesta en marcha de algunos embalses de las cabeceras de los ríos Carrión y Pisuerga cuando se inicie este aprovechamiento, que se definirá a partir de 1940 con la creación de todo un sistema de canales y acequias. En la actualidad las aguas del Canal irrigan aproximadamente unas 25.000 hectáreas de terreno.
- Aprovechamiento industrial
Este aprovechamiento, no planificado, ha tenido una gran importancia histórica. A finales del siglo XVIII se crean ya más de 25 establecimientos industriales (molinos harineros, Reales fábricas de curtidos), lo que convierte al Canal en una verdadera vía de industrialización.
Durante el siglo XIX hubo un aprovechamiento industrial rápido e intenso, con una incidencia importante en la modernización de Castilla y León. A partir de los años treinta de este siglo se promueve la transformación de los molinos maquileros en fábricas de harinas, que prácticamente se construyeron en cada una de las esclusas. El cauce del Canal se convierte en un verdadero espacio industrial, con alto grado de concentración fabril. Esta industria harinera, por otra parte, tendrá un efecto activo para el resto de los sectores económicos, que además fueron favorecidos por el establecimiento del ferrocarril. La industria harinera tuvo una gran prosperidad entre 1860 y 1880, aunque su desarrollo en estos y en los siguientes años estuvo rodeado de dificultades (crisis finacieras, política arancelaria liberal que le obligo adaptarse a una fuerte competencia a la que no estaba acostumbrada, pérdida de mercado por la desaparición de las colonias, etc.). A partir de finales del XIX la industria castellana tendrá que competir con las industrias de otras zonas de España altamente industrializadas, lo que incentivó la modernización de los sistemas de molturación y la reorientación de la producción, pero la sobreproducción en este sector obligará al cierre de gran número de fábrica de harinas a lo largo del siglo XX.
- Abastecimiento de agua.
Este aprovechamiento ha adquirido una importancia creciente en las últimas décadas, proporcionando agua en la actualidad a más de 20 municipios y a una población superior a los 200.000 habitantes.
Patrimonio construido: obras de ingeniería y arquitectura vinculadas al Canal
El aprovechamiento del Canal para las finalidades previstas lleva asociada la construcción de un amplio conjunto de obras de ingeniería y de construcciones situadas en sus márgenes.
La irregularidad del terreno y la necesidad de salvar estos desniveles para permitir la navegación obligó a la construcción de un conjunto de obras de ingeniería:
- Presas.
Realizadas en las cabeceras de los diferentes ramales para facilitar la toma de agua de los ríos Pisuerga y Carrión. Existen en tres localidades: Alar del Rey, proximidades de Herrera y Calahorra de Ribas.
- Retenciones
Construcciones para regular el nivel del agua mediante un sistema de compuertas, existen en las cabeceras de los ramales del Norte (Alar del Rey y Herrera de Pisuerga) y de Campos (Calahorra de Ribas y el Serrón).
- Acueductos.
Construidos para salvar el cruce del canal con diferentes ríos y arroyos, existen 69 en todo el Canal de diferentes tamaño y estructura en razón de las arcadas necesarias para salvar los cruces con otros cauces de agua.
- Puentes.
Construidos en las esclusas y retenciones y construidos siguiendo el itinerario de los caminos y vías de comunicación que cruzan el Canal.
- Esclusas.
Obras de ingeniería necesarias para salvar los desniveles del terreno mediante el control del nivel de agua en los vasos de retención, captación y expulsión que la forman. Para salvar los 170 metros de desnivel desde el punto más septentrional del Canal hasta sus dos dársenas finales, se construyeron un total de cincuenta esclusas. Estas construcciones son de dos tipos: ovaladas, construidas durante el siglo XVIII, y rectangulares, construidas en el siglo XIX.
Estas construcciones han si alteradas hacia los años sesenta del siglo XX, una vez suprimida definitivamente la navegación del Canal de Castilla. Las compuertas móviles, que permitía el trasvase de agua al vaso de la esclusa para subir o bajar las barcazas, han sido sustituidas por presas.
- Dársenas.
Infraestructura existente en los extremos de inicio y finalización del Canal (Alar del Rey, Medina de Rioseco y Valladolid). Son muelles portuarios de carga y descarga de mercancía.
Existían también embarcaderos en otros puntos importantes del Canal de Castilla: El Serrón, Sahagún el Real y Viñalta.
Un amplio conjunto de construcciones se han levantando en los márgenes del Canal de Castilla para aprovechar la fuerza motriz del agua y como infraestructura de apoyo de los servicios que requería el mantenimiento y el transporte.
Dentro del primer grupo se construyeron en el siglo XVIII molinos harineros o de papel y batanes para el curtido de cuero. En la segunda mitad del XIX aparecen las grandes fábricas de harina de grandes proporciones formadas por tres o cinco plantas, entre las que se puede citar como ejemplo alguna de ellas: Abarca de Campos, convertida actualmente en Centro de Arte Contemporáneo; Tamariz de Campos; Medina de Rioseco (visitable para ver su funcionamiento). Ya en el siglo XX se aprovechó la fuerza motriz del agua para realizar alguna pequeña central eléctrica que suministrara luz a las poblaciones cercanas al Canal.
Del amplio conjunto de construcciones necesarias para los servicios del Canal señalaremos los almacenes en dársenas y embarcaderos, las casas de empleados del Canal, las casas de los encargados del funcionamiento de las esclusas, las arquetas de riego y los mojones o postes que indicaban las leguas del Canal.
Paralelamente a la construcción del Canal se desarrollo una política de construcción de poblaciones y de colonización vinculadas a las necesidades de mantenimiento y a las infraestructuras generadas. De todas ellas se ha mantenido la población de Alar del Rey, por otras muchas surgieron en ese momento: Barrialba (vinculado a un establecimiento fabril); Nestar (vinculado a Batán); Olmos de Pisuerga (vinculado a molino de papel); San Carlos el Real de Abánedes (junto a un acueducto); Calahorra (junto a las esclusas); Sahagún el Real (nueva población); etc.
El tránsito de los aprovechamientos históricos (navegación y energía hidráulica para la industria) a los usos actuales (regadío y abastecimiento) supuso la realización de obras que fueron cambiando determinados elementos del Canal y el abandono de muchas instalaciones auxiliares. Afortunadamente hacia mediados de los años ochenta comenzó el redescubrimiento de la historia y el significado del Canal de Castilla y su revalorización como Patrimonio Cultural. La incoación del expediente de declaración de Bien de Interés Cultural en 1985 junto con una serie de iniciativas encadenadas a partir de estos años (exposiciones públicas, trabajos de investigación y documentación, proyectos de rehabilitación, Congresos, iniciativas de actuación en diferentes construcciones, centros de interpretación, explotación turística, asociaciones vinculadas con el Canal, elaboración plan especial, etc.) están permitiendo la valoración del Canal y el desarrollo de unas actuaciones dinámicas que no sólo permitan la conservación sino su reactivación como recurso cultural y que contribuya al desarrollo económico.
Texto elaborado por Dirección General de Patrimonio y Promoción Cultural
Junta de Castilla y León
Guías y Bibliografía
Alonso Ortega, José Luis: Rutas para descubrir el Canal de Castilla, Valladolid, 2000, Ámbito Ediciones, S.A.
Helguera Quijada, Juan; García Tapia, Nicolás; Molinero Hernando, Fernando: El Canal de Castilla, Valladolid, 1990, Junta de Castilla y León
Sáez Hidalgo, Ignacio: El Canal de Castilla. Guía para caminantes, Salamanca 1994, Junta de Castilla y León
Visitas:
Recorrido libre por los Caminos de Sirga del Canal de Castilla y acceso a esclusas y otros elementos constructivos.
Centro de Interpretación del Canal de Castilla en Herrera de Pisuerga (Palencia)
Horario hasta final de septiembre:
De Martes a Domingo: de 11 a 14 h. y de 17 a 20 h.
Se recomienda aviso si va un grupo numeroso
Entrada Gratuita
A partir de octubre se debe concertar visita
Teléfono: 979 81.07.63
La Fábrica. Centro de Arte Contemporáneo
Abarca de Campos (Palencia)
Concertar Visita (por estar en obras parcialmente en la actualidad)
Teléfono: 979 83 58 24 y 979 83 58 27
Fábrica de Harinas
Medina de Rioseco (Valladolid)
Sábado y Domingo: de 12 a 14 h. y de 17 a 19 h.
Resto de la Semana: Concertar visitas.
Departamento de Turismo del Ayuntamiento de Medina de Rioseco
Teléfono: 983 72 50 43
El río Duero que recorre la Comunidad de Castilla y León de Este a Oeste a lo largo de más de 700 Kilómetros, discurre en su último tramo por un territorio con una orografía que permite un aprovechamiento extraordinario desde el punto de vista de la producción hidráulica. Este trayecto del cauce fluvial que marca la frontera –natural y administrativa– entre España y Portugal fue considerado desde la primera década del siglo XX como un espacio idóneo para ubicar los saltos de agua e instalar centrales generadoras de electricidad. A lo largo de estos aproximadamente 170 kms. de recorrido el Duero desciende más de 560 metros y tiene un importante caudal de agua debido a la aportación de los últimos afluentes (entre ellos, el río Esla, que supone aproximadamente el 40% de total de caudal del Duero en territorio castellano y leonés).
Por la empresa Saltos del Duero se ejecuta el embalse de Ricobayo (1929-2935);
posteriormente será la empresa Iberduero (resultante de la fusión
de Saltos del Dueroe e Hidroeléctrica Iberíca) quien lleve
a cabo el resto de los proyectos (Villacampo, 1949; Castro, 1952; Saucelle,
1956; Aldeadávila 1964; Villarino, 1971, etc.). la constante renovación
de centrales hasta nuestros días y el aprovechamiento de otros
afluentes del Duero han contribuido a aumentar la capacidad de producción
de energía eléctrica de esta cuenca fluvial con una superficie
de más de 75.000 Km2, que riega la mayor parte de la
Comunidad de Castilla y León.
A lo largo de la cuenca del Duero un conjunto de embalses,
situados en diferentes ríos, forman todo el sistema de obtención
de energía electrica: embalse de Compuerto (río Carrión),
embalses de Santa Teresa, de Villagonzalo y de la Almendra (río
Tormes), embalses de Cernadilla, Valparaiso, Agavanzal (río Tera),
embalses de Ricobayo o del Esla, embalses de Villalcampo, Castro, Aldeadávila
y Saucelle (río Duero). De todos ellos destacan por su magnitud
los embalses de Ricobayo (río Esla, con 1.143,3 Hm3
de capacidad) y el de la Almedra ( rió Tormes, con 2.648 Hm3);
y por la belleza de su emplazamiento Aldeadávila y Saucelle (en
Las Arribes del Duero). Asociadas a estos embalses hay un conjunto superior
a las treinta centrales de diferente potencial de producción. La
capacidad productora del sistema del Duero supera en la actualidad los
3.000 Megavatios de potencia instalada. Los principales centros productores
son las centrales del: Aldeadávila (1.139 MW); Villarino (819 MW);
Saucelle (525 MW); Ricobayo (291 MW); Villalcampo (206 MW); y Castro (189
MW).
El conjunto del Sistema Duero está diseñado para ejercer una función de regulación del caudal de agua de la cuenca, para hacer grandes reservas minimizando las pérdidas de los vertidos, y para obtener una amplia producción energética.
Todas estas obras de ingeniería e instalaciones, que nos sorprenden por las dimensiones y emplazamiento en determinados enclaves de las presas, su emplazamiento en una paisaje natural único, que caracteriza al occidente de Castilla y León, la configuración de un paisaje humanizado y, su rentabilidad productiva, son aspectos que constituyen un conjunto excepcional del patrimonio industrial desarrollado y puesto en funcionamiento desde principios del siglo XX hasta la actualidad y que proporciona una aportación significativa a la producción energética y economía de España.
Del amplio sistema de obtención de energía eléctrica aprovechando los recursos de la energía del agua, destacamos a continuación los embalses, presas y centrales más destacados situados en el bajo Duero. Para su contemplación y visita se pueden realizar dos opciones: un recorrido lineal siguiendo el curso de los ríos Tormes, Esla o Duero, o una visita directa a cada uno de los puntos.
Embalse y Central de Ricobayo (Zamora), situada en el cauce del río Esla, marca un hito en la historia del Sistema de aprovechamiento eléctrico del Duero. Su construcción se inicia en 1929 y se termina seis años más tarde, entrando en servicio en 1936. El embalse ocupa una superficie de más de 5.800 hectáreas, tiene una capacidad superior a los 1.100 Hm3 y significó la regulación del caudal del río Duero y el almacenamiento de agua necesaria para su posterior aprovechamiento.
Tres pequeñas presas forman los embalses de San Román (1902), Villalcampo (1949) y Castro (1952). De ellos, el de Villalcampo, el de mayor superfície (algo más de 400 hectáreas), cumple la función de mezclar las aguas del Esla y el Duero.
El embalse contenido por la presa de la Almendra ( provincias de Salamanca y Zamora)en el cauce del río Tormes, es el de mayor capacidad en la cuenca del Duero con más de 2.600 Hm3, y el tercero de España. La presa es la más alta de las existentes en España, una obra de ingeniería impresionante, de tipo bóveda elíptica de doble curvatura, con más de 200 metros de altura desde sus cimientos y más de medio kilómetro de longitud de coronación presa curvilínea. Las dos curvas de la presa están flanqueadas por diques Al embalse esta asociada la Central de Villarino (Salamanca), construdia entre 1964 y 1970, y situada a más de 15 Kms. de distancia. El aprovechamiento de la fuerza del agua se realiza se realiza mediante una compleja obra de ingeniería formada por un túnel de 7,5 metros de diámetro que lleva el agua del embalse a la centro aprovechando un desnivel superior a los 400 metros. La central está equipada con seis grupos de turbina-bomba, con una potencia superior a los 800 MW y con una producción media en torno a los 1000 GWh., alcanzando un record significativo en 1979 con más de 2.600 de GWh.
Presa y central de Aldeadávila (Salamanca), está construida entre 1952 y 1962, ampliándose en 1986. La central hidráulica es la más grande de España, con una potencia superior a los 1.100 MW, y una producción anual media superior a los 2.500 GWh.
La presa, construida en uno de los tramos más abruptos del Duero, es del tipo vertedero, de arco de gravedad, con una longitud de coronación de 250 metros y altura desde el fondo del cauce de unos 140 metros, esté enclavada en un paraje natural de gran belleza, constituyendo una obra de ingeniería de dimensiones colosales. La central está excavada en un macizo granítico a 400 metros de profundidad; una compleja red de circuitos hidráulicos excavados en el subsuelo lleva el agua hasta los ocho grupos de turbina-bomba de tipo Francis verticales.
Presa y central de Saucelle (Salamanca), con una primera instalación en 1956 y una posterior ampliación en 1989. El salto es algo superior a los 60 metros, la potencia de 525 MW y la producción media superior a 1.600 millones de GWh.
Texto elaborado por: Dirección General de Patrimonio y Promoción Cultural
Junta de Castilla y León
Fuentes, información, documentación gráfica y datos técnicos extraidos de:
- Castilla y León, enclave energético: la energía en Castilla y León. León, 2000. Editado por Junta de Castilla y León, Consejería de Industria, Comercio y Turismo.
- Sistema Duero. Zamora, 1996, editado por Iberdrola.
Visitas:
Centrales Eléctrica guiadas por Técnicos de Iberdrola.
Previa concertación de visitas en Iberdrola: 923. 22 51.00
Presas de acceso libre, alguna con carretera por su
parte superior y otra con carretera hasta sus inmediaciones.
Real Fábrica de Vidrios
y Cristales de
La Granja De San Ildefonso (Segovia)
La Real Fábrica de vidrios y cristales de La Granja es, indudablemente, una de las construcciones manufactureras más importantes y emblemáticas del Siglo XVIII. Está Declarada Bien de Interés Cultural en 1997, pertenece al Patrimonio Nacional y está enclavada en el municipio de San Ildefonso o La Granja de la provincia de Segovia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
La fabricación de vidrio en La Granja se debió al catalán Ventura Sit, quien en 1728 monta en la localidad un horno para la fabricación de vidrios para ventanas y balcones. Ventura Sit había sido oficial en la fábrica del Nuevo Baztan de Madrid, que tuvo que cerrar, entre otros, por problemas con el abastecimiento y el costo del combustible para los hornos(1). La elección de La Granja como emplazamiento para la fábrica estaba, sin duda, motivada por la abundancia de leña que podía ofrecer el pinar de Valsaín y los robledales limítrofes, así como las materias primas cercanas: las arenas silíceas de Espirdo y Bernuy de Porreros, las arcillas refractarias de Brieva y La Lastrilla y el sulfato de sosa de Burgos.
Pronto Sit obtuvo el favor real y se traslado a unas nuevas dependencias dentro del Real Sitio. En las nuevas dependencias y a petición del Rey Don Felipe V, se empezó el estudio y ensayo en la fabricación de espejos, que daría lugar a una de las especializaciones por la que se distinguiría mundialmente la Real Fábrica, por el gran tamaño de estos y su calidad (2).
El fuego, el peligro más común que amenazaba a esta clase de industrias, destruyó por dos veces gran parte de las instalaciones. Una vez reconstruida, la fábrica continuó su producción pero ya bajo la inspección de la Junta General de Comercio.
Con el fin de asegurar el suministro de leña para la Real Fábrica, la corona impuso a las antiguas instituciones segovianas la venta del pinar de Valsaín y matas limítrofes en 1761. Por otra parte, para asegurar las ventas de la Fábrica, en 1762, el Rey Carlos III concedió el privilegio de la venta exclusiva de cristales en Madrid, en Segovia, en los Sitios Reales y en veinte leguas a la redonda (111 kilómetros aproximadamente), con la prohibición de venta en todo este territorio de otras fábricas, bajo pena de ser decomisado el género (3).
El Rey Carlos III manda construir en 1770 un nuevo edificio, que como medida de seguridad estará emplazado extramuros del Real Sitio y se destinará primeramente a la fabricación de cristales planos y fanales. Realiza la traza José Díaz Gamones y posteriormente será ampliado por Juan de Villanueva y Bartolomé Reale (4). El imponente complejo que ha llegado a nuestros días ocupa una manzana completa. Contaba con hornos, distintos talleres, almacenes, salas de tratamientos, oficinas, patios, viviendas e incluso escuela. Madoz en su Diccionario lo describe así:
" fuera del recinto del sitio, en un espacioso y magnifico local aunque no se halla concluido, con todas sus paredes de piedra y las bóvedas de ladrillo; su principal piso, que es de sola una pieza, tiene 2 cruceros, y en cada uno un horno con sus medias naranjas, o cúpulas espaciosas para la salida del humo, además tiene varias habitaciones en el plano principal para los dependientes, y en el bajo y sus adyacentes para la elaboración. Esta duró por espacio de algunos años por cuenta de S.M., en cuyo tiempo se fabricaron toda clase de piezas de tallado en hueco, planos y fanales de bastante dimensión, pero lo que más ha llamado la atención, han sido los espejos por su limpieza y magnitud, conservándose para lustre y esplendor del establecimiento en uno de sus almacenes, uno de 132 ½ pulgadas de alto, por 72 de ancho. En el día se halla este establecimiento arrendado a una empresa de comerciantes de Madrid, los que le tienen muy bien montado con 2 hornos para hueco y fanos, ocupando en estos entre obreros y jornaleros, corta y conducción de leñas, más de 200 personas. Este suntuoso edificio levantado expresamente, y que se conceptúa el mejor de los que en Europa se han destinado a este objeto, tiene hoy en la nave principal arriba indicada, 3 hornos y 25 archas, 10 hermosos almacenes, 16 habitaciones espaciosas, destinadas para varios talleres, donde manufacturan los artículos o efectos necesarios y anejos a la fabricación, 56 habitaciones para los obreros, ocupadas todas en la actualidad; posee igualmente infinidad de locales, corrales y espaciosos corredores y galerías; un famoso cobertizo para encerrar las leñas y preservarlas de la rigurosa estación del invierno; 10 patios y una gran plaza, en la que el rey D. Fernando VII, mandó hacer una pequeña, donde pudiesen lidiarse algunos novillos para recreo y diversión de la familia real." (5).
El espacio principal está resuelto en planta basilical de tres naves, rematada en cada extremo con crucero en cúpula y ábside. La nave central, de hornos, está coronada por bóveda de cañón, y se destinaba a la elaboración de vaciados. Las dos naves laterales, estrechas con relación a la central, servían para atizar las carquesas o templadores que en número de quince por lado, están situadas entre las naves. Sobre las carquesas discurre un estrecho pasillo que comunicaba con varias estancias, dedicadas al parecer al descanso de los operarios que trabajaban rotativamente.
Para evitar " la contingencia del fuego", se cubre el edificio con bóvedas y cúpulas de fábrica de ladrillo, importante innovación de José Díaz con respecto a las anteriores fábricas del Real Sitio, que tenían estructura de madera. A pesar de la estricta funcionalidad expresada en el diseño del edificio, esta manufactura industrial recibe un tratamiento en sus acabados y especialmente en su fachada al mediodía con el fin de armonizar con el resto de los edificios regios del Real Sitio.
Los trabajos que se realizaban estaban divididos en fábricas: labrados o franceses, entrefinos o alemanes y planos o españoles. Se manufacturaban vasos, frascos, botellas, copas, candelabros y otras muchas piezas variadas así como fanales y lunas para ventanas, balcones y espejos.
Desde el primer momento se trató de estar a la cabeza de la técnica, trayendo especialistas del extranjero y tratando de incorporar los procedimientos más avanzados. En este aspecto es de destacar los intentos de mecanización del proceso de pulido de las lunas de vidrio. Las lunas de vidrio destinadas a la elaboración de espejos debían primero rasparse con arenas cada vez más finas, y más tarde pulirse con esmeriles por ambas caras antes de aplicarles el azogado. Este penoso proceso, que se realizaba a mano, se intentó mecanizar por primera vez con la máquina hidráulica diseñada por Pedro Frontvilla y Ventura Sit en 1743. Si bien la máquina funcionó con éxito, las lunas de grandes dimensiones tuvieron que seguir puliéndose a mano, por el elevado porcentaje de roturas. Otro inconveniente era la paralización de la máquina en la época estival, derivado de la escasez de agua en el Real Sitio.
El inconveniente derivado de la escasez de agua para mover el ingenio se intento solucionar en 1754, por Manuel Alonso Garzón, con la construcción de otra máquina, esta vez "de sangre".
En 1761, el ingeniero irlandés Juan Dowling diseña una nueva máquina hidráulica, que emplaza en el río Cambrones. El nuevo ingenio tiene movimiento doble, directo y circular y acciona una suma de 100 pulidores. Cada pulidor hacia el trabajo de dos hombres lo que rebajaba en gran medida los costes de producción. La máquina de Juan Dowling esta representada en L`Encyclopédie de Diderot.
La primera máquina de raspamento que se instala en la Fabrica extramuros de Real Sitio es la diseñada por Demetrio Crow en 1786. Este nuevo ingenio dio grandes problemas de ajuste y se requirió los conocimientos del maquinista de la Fábrica de Paños de Segovia, Tomás Pérez, quien supo ajustar convenientemente la máquina. De la colaboración de Demetrio Crow y Tomás Pérez surgió la idea de aplicar el movimiento proporcionado por la rueda hidráulica de la máquina de raspamento a otras aplicaciones. De esta forma se amplió la mecanización de la Fábrica a otros trabajos. Se construyó un molino de cuatro muelas para barrilla y varios tornos para tallar piezas de arañas y pulimentar los asientos de los vasos (6).
Otro aspecto del carácter innovador de la Real Fábrica lo constituyen las nuevas realizaciones que se van asumiendo, evidenciadas por las salas creadas como la de Grabar y Tallar, Lapidar, Dorar, Óptica,... En la Sala de Óptica donde se perseguía, según palabras del superintendente Juan de Aguirre, "procurar proporcionar al público el género que necesitara, sin acudir al extranjero, quien además de extraer nuestro dinero, produce lentes tan perversas que, a título de ser baratas, se compran sin reparar que echan a perder la vista de cuantos las gastan" . En la Sala de Óptica se construyeron instrumentos científicos como el telescopio de reflexión diseñado por el catedrático Joseph Flores (7).
Desde el punto de vista financiero la empresa fue ruinosa. Los precios de venta de los productos eran inferiores a los de producción y fue el permanente apoyo de la Hacienda Real el que la sostuvo con claro interés propagandístico.
Durante el reinado de Isabel II pasó a manos privadas, sucediéndose varias empresas en su explotación. En 1911 se constituye la Cooperativa Obrera Esperanza, promovida por antiguos técnicos y obreros de etapas anteriores e incluso la participación del propio Rey Alfonso XIII. Se reanuda la fabricación de vidrio plano y también de tejas curvas de vidrio. El 31 de Octubre de 1915 se transforma la Cooperativa Obrera Esperanza en Sociedad Anónima Esperanza. En 1969 este magnífico complejo cierra definitivamente sus puertas a la producción industrial. (8)
A fin de recuperar las funciones que en su día realizó la Real Fábrica de Cristales de la Granja, se constituye en 1982 la Fundación Nacional del Vidrio, que tiene por objeto en sus fines fundacionales "la promoción, desarrollo, enseñanza y difusión de la artesanía e historia del vidrio, su fabricación artística y demás actividades culturales relacionadas con la técnica y el arte del vidrio". Es de destacar el Museo del Vidrio emplazado en la Real Fabrica. Tres conceptos articulan las sus diferentes exposiciones: la materia, la forma y el uso. Sobre este discurso expositivo se ofrece en más de 16.000 m2 diversas exposiciones que permiten contemplar diferentes piezas: lámparas, moldes y numeroso instrumental y maquinaria empleados en la industria vidriera, componiendo una gran muestra atractiva y didáctica de los fabricados del vidrio y de sus aspectos científicos y técnicos. En la actualidad, cuenta con las siguientes exposiciones permanentes:
NOTAS:
1- El Nuevo Baztán es obra de Juan de Goyeneche que decide construir un conjunto urbano para su mayor prestigio y lucro, combinando para ello el arte barroco de promocionar el brillo social y los nuevos esquemas de la racionalidad colbertiana para obtener la máxima rentabilidad con la mayor economía. El encargado de realizar sobre el papel, y en la práctica, esa combinación de arte cortesano y funcional fue José de Churriguera. Contó con dos fábricas una de tejidos y otra de cristales que fracaso al cabo del tiempo. LAS OBRAS PÚBLICAS EN EL SIGLOXVIII, MOPU Nº 356. 1988.
2- GUÍA Y DESCRIPCIÓN DEL REAL SITIO DE SAN ILDEFONSO, Rafael Breñosa y Joaquín Mª Castellarnau, TIP. DE LOS SUCESORES DE RIVADENEIRA, MADRID-1884.
3- RECUERDOS DE LA ANTIGUA INDUSTRIA SEGOVIANA, Carlos de Lecea y García, F. SANTIUSTE. IMPRESOR DE LA SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAIS-1897.
4- HISTORIA DE LA REAL FÁBRICA DE CRISTALES DE SAN ILDEFONSO DURANTE LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (1727-1810), Paloma Pastor Rey de Viñas, F.C.N.V., C.S.I.C., P.N.-1994.
5- DICCIONARIO GEOGRÁFICO-ESTADISTICO-HISTÓRICO DE ESPAÑA, Pascual Madoz, 1845-1850.
6- RESTOS ARQUEOLÓGICOS HALLADOS EN LA SALA DE RASPAMENTO DE LA REAL FÁBRICA DE CRISTALES DE LA GRANJA, Paloma Pastor Rey de Viñas, Ignacio de las Casas, JORNADAS SOBRE EL REAL SITIO DE SAN FERNANDO, SAN FERNANDO DE HENARES: AYUNTAMIENTO-1997.
HISTORIA DE LA REAL FÁBRICA DE CRISTALES DE SAN ILDEFONSO DURANTE LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (1727-1810), Paloma Pastor Rey de Viñas, F.C.N.V., C.S.I.C., P.N.-1994.
REAL FÁBRICA DE CRISTALES, IMÁGENES DE UNA ÉPOCA- ALDEASA.
Texto Redactado por: Jorge Soler Valencia
Fundación Centro Nacional del Vidrio
Real Fábrica de Cristales de la Granja
Paseo del Pocillo nº 1
San Ildefonso (Segovia)
Tfno.: 921. 01 07 00
Página Web: http://www.fcnv.es
Real Fábrica de Vidrios y Cristales de La Granja
Horario de Visitas
Martes a Sábado: de 10 a 18 h.
Domingos y Festivos: de 10 a 15 h.
Verano (hasta 15 de septiembre):
Martes a Viernes: 10 a 18 h.
Sábados, Domingos y Festivos de 10 h. a 19 h.
Para ver el trabajo de los maestros vidrieros el horario es el siguiente:
- Martes a Viernes: de 10 a 14,45 h.
- Sábado: de 10 a 14 h. y de 16 a 18 h.
Posibilidad de Visita guiada, duración 1,30 h.
Entrada:
Grupo (a partir de 15 personas): 300 pts. por persona
Individual: 500 pts. por persona
Conviene avisar previamente en el caso de grupos que quieran visita
guiada
Cuenta la provincia de Segovia con las masas forestales de Valsaín, Navafría, El Espinar y de la Tierra de Pinares. No es por eso de extrañar que a lo largo del tiempo hayan surgido industrias dedicadas al aserrío, como la sierra de agua de Navafría que cita Madoz en su diccionario y que luego se convertiría en el primer martinete de cobre; o el molino del Habanero en Cañicosa, que aprovechando el motor hidráulico del molino movía una sierra para madera; o el aserradero situado en Navalmanzano, en plena Tierra de Pinares, y accionado por una máquina de vapor de dos cilindros.
Si un conjunto arquitectónico-mecánico, fruto del racionalismo funcional de la revolución industrial, sobresale en nuestro patrimonio provincial ese es el Real Aserrío Mecánico de los Montes de Valsaín.
Si bien los montes de Valsaín no han sido explotados de forma claramente industrial hasta principios del Siglo XIX, su excelente madera era conocida desde finales de la Edad Media. Siendo utilizada tanto para las necesidades constructivas de los pueblos de su entorno, como en la construcción de ingenios y en edificios singulares tanto religiosos como reales. Carpintería de armar, y maquinaria para molinos y batanes situados a orillas del Eresma, tienen confirmada documentalmente esta procedencia. También la madera de Valsaín esta formando parte de las estructuras de la iglesia de Santa María la Real de Nieva, los monasterios de Santa María del Parral y San Lorenzo del Escorial, el Alcázar y la Casa de la Moneda de Segovia, los palacios de El Pardo y Aranjuez, y los Reales Sitios de San Ildefonso y Riofrío (1).
Recoge el diccionario de Pascual Madoz (1845-1850) lo que puede ser el primer establecimiento de aserrío de importancia para la explotación del pinar:
VALSAÍN:... " A 1/4 de leg. S. Se empezó el 13 de junio de 1825 y concluyó el año 29, una máquina de serrar maderas, que consiste en una rueda hidráulica que da movimiento a otras dos más pequeñas, y hacen andar a la vez 13 sierras: se trabajó en ellas cuando el real patrimonio tuvo por su cuenta las cortas de madera, pero en el año de 1833 cesó esta elaboración y se halla cerrada"(2).
Cerrado el aserrío hidráulico, seguramente por su escaso rendimiento debido a la falta de agua en el estiaje y a los hielos de los crudos inviernos, no es hasta el año de 1874 cuando se comisiona al entonces Inspector General de Montes, Roque León de Rivero para realizar los estudios necesarios de ordenación del monte, con el fin de hacer posible la explotación con la conservación del pinar. Tras viajar por España, Inglaterra, Francia, Bélgica y Holanda, para recoger en vivo tanto otras experiencias como nuevas técnicas, Roque León de Rivero redactó una memoria que, aceptada y apoyada por la Real Intendencia General, constituyó el origen del proyecto del Real Aserrío Mecánico de los Montes de Valsaín.
Es en 1883, según datos aportados por Breñosa y Castellarnau recogidos en su Guía de San Ildefonso, cuando inician las actividades del Real Aserrío (3).
El edificio representa un ejemplo de equilibrio entre la racionalidad funcional y el gusto estético. Presenta en planta un desarrollo muy sencillo: un módulo central rectangular de aproximadamente 63x14,5 metros, al que se le han adosado en cada uno de sus extremos, y haciendo escuadra con él, otros de 8,5x20 metros. Los tres rectángulos coinciden en una misma alineación en el paramento posterior, presentando en planta forma de U. La fachada principal del edificio esta orientada a poniente. Se distribuyen estos espacios del siguiente modo: En el módulo del extremo N esta emplazada la máquina de vapor, contigua a esta, pero ya en el módulo central, se encuentran el cuarto de calderas y el comedor. En el módulo del extremo S, estaban situadas las oficinas en la planta baja y las viviendas en la planta alta, y contiguas a estas ocupando parte del modulo central la sala de forja (que conserva en la actualidad la fragua y algunas máquinas herramientas de la época), y a continuación la sala de afilado de sierras (con tres afiladoras). En el modulo central el espacio entre el comedor y la sala de afilado de las sierras es la sala de elaboración maderera, la sala de aserrío propiamente, donde se situaban las máquinas herramientas (siete sierras de vaivén, dos maquinas de cepillar, machihembrar y moldurar). Uno de los principales problemas que se planteaban en las industrias donde la fuerza motriz partía de un solo motor era el dar movimiento a un elevado numero de máquinas. La solución más corriente era transmitir el movimiento por medio de múltiples poleas, correas y ejes, por lo general elevados, que provocaron numerosos accidentes entre los operarios. En el proyecto del Real Aserrío, se separó las zonas más peligrosas por su funcionamiento y manipulación (máquina de vapor y calderas) de las de un mayor trasiego humano (sala de aserrío) y se trato de evitar las zonas de transmisión del movimiento llevando el eje de transmisión y cinta transportadora de virutas y serrín por debajo del pavimento de la sala de aserrío. Con esta disposición se conseguía un conjunto "limpio", aislando las zonas de mayor peligro de accidentes. Constructivamente, la gran nave central es un espacio diáfano de una altura libre de 4,8 metros, con cubierta a dos aguas y aleros a nivel, que vierten a las fachadas principal y posterior (O y E). La cubierta esta realizada en madera, con la clásica disposición de correas, pares, tablazón y pizarra que descansa sobre cerchas, de madera de pino piñonero, elaboradas a mano, que se apoyan en dobles ménsulas de madera que trasmiten las cargas a los pilares de ladrillo. El cerramiento entre pilares esta formado por cristaleras en la parte superior y en la zona inferior por un cierre metálico de persiana enrollable que permite una vez plegado el total paso por el hueco. Debajo del piso de la sala de aserrío, entablado por completo, esta ocupado por el sótano. En este espacio subterráneo se encuentran: el eje de transmisión del movimiento que partiendo de la máquina de vapor recorre toda la sala; la cinta transportadora y elevadora que recogía el serrín y las virutas y las conducía hasta las calderas, y las bancadas y cimientos de las máquinas herramientas de la sala.
Los módulos laterales están resueltos por muros perimetrales de carga realizados por verdugadas, esquinas y jambas de huecos de ladrillo macizo y entrepaños de mampostería, todo ello recibido con mortero de cal. Las cubiertas, también a dos aguas, tienen los caballetes perpendiculares al de la nave central. Los hastíales, que dan a la fachada principal, están rematados formando escalones, al igual que el frontis central del edificio. El esmero en el proyecto que representan estos y otros detalles en este singular edificio nos demuestran "que el edificio industrial no tiene que ser necesariamente feo por el hecho de que su diseño deba ser prioritariamente utilitario" (4).
La chimenea de evacuación de los humos procedentes de la combustión de las calderas esta situada, exenta del edificio, en el lado N de la fachada posterior. De fábrica de ladrillo macizo tiene una altura aproximada de 25 metros y esta comunicada con las calderas por un conducto subterráneo.
El abastecimiento de agua para las calderas se realizaba por medio de dos depósitos: el superior, elevado unos 18 metros sobre el nivel del piso de la nave de aserrío, situado en el pinar, con una capacidad de 800 metros cúbicos y excavado en la roca, y el inferior, situado junto a la chimenea.
Este segundo deposito estaba provisto de un flotador que por medio de un sistema de poleas avisaba en la sala de máquinas de la falta de agua para abastecer las calderas. En estos casos había que parar la máquina. El causante principal de la falta de agua en el deposito inferior era el frío, que helaba el agua en las conducciones. Además de usarse el agua de los depósitos para el abastecimiento de las calderas también servía a la red de bocas contra incendios del complejo.
Para dar movimiento a todo el conjunto de maquinas herramientas se opto por un sistema a vapor. Forman este sistema las calderas, que se encargan de producir la energía calorífica necesaria, y la máquina de vapor, que trasformara esa energía en movimiento (energía cinética).
Las dos impresionantes calderas, de fabricación inglesa, son de tipo tubulares, inexplotables (aun trabajando a 10 atmósferas de presión), y preparadas para todo tipo de combustible, incluso los residuos de las tareas de aserrado. Nunca funcionaron a la vez, quedando siempre una preparada para suplir a su gemela en caso de avería. En una hora y cuarto aproximadamente estaban listas para desarrollar su máxima potencia.
La gran máquina de vapor procedente de la fábrica VAN DER KERCHOVE, de Gante (Bélgica) es un modelo con un cilindro horizontal de doble efecto, con cursor Corliss, condensador y capaz de desarrollar una potencia de 90 c.v.. El ingeniero norteamericano George Henry Corliss, diseño y patento el sistema que lleva su nombre. Consiste el CURSOR CORLISS, en un juego de válvulas cilíndricas oscilantes que controlan la admisión y salida del vapor del cilindro y que están conectadas a un regulador centrifugo de watt. De tal forma que el regulador actúa sobre la entrada del vapor controlando las revoluciones de la máquina en función del trabajo requerido. Si este era mayor, la entrada de vapor aumentaba, y si este era menor la entrada disminuía. Así se ahorraba vapor y combustible (5). El émbolo, por un sistema de biela-manivela, mueve un gran volante de inercia de 4,9 metros de diámetro, y este a su vez con una gran correa transmisora da movimiento al largo eje, de 80 milímetros de diámetro, que recorre toda la nave de trabajo y en el cual por medio de otras poleas se movían las sierras.
Como informo D. Jesús Gala Gancedo, que desde 1926 a 1981 trabajo como maquinista en el Real Aserrío, y aprendió el oficio del primer maquinista (naval), D. Antonio Rodríguez, trabajaban al cargo del conjunto motor tres operarios: un maquinista, al cuidado de la gran máquina de vapor; un fogonero, al cargo de las calderas y un encargado de la vigilancia de la cinta transportadora de serrín y viruta hacia las calderas. De su seguridad, decir que en toda su vida de trabajo no se produjo ningún accidente humano (6).
En torno a la fábrica, se tuvieron que montar unos 800 metros de vía férrea, por los que circulaban vagonetas, llevando las trozas a aserrar y sacándolas ya elaboradas.
El Patrimonio Nacional, en 1964, trasladó su actividad al nuevo aserradero construido junto al antiguo en el mismo recinto.
El 23 de Enero de 1987, un grupo de profesores del entonces Instituto de Formación Profesional "Ezequiel González " de Segovia, iniciaron los trámites para la declaración de Bien de Interés Cultural del Real Aserrío Mecánico de Valsaín ante la Dirección General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura (7). El ICONA, haciéndose eco de la propuesta de dedicar el antiguo aserradero a museo de la madera (8), encargando su estudio.
El Aserradero pertenece en este momento a Parques Nacionales, Secretaría General de Medio Ambiente del Ministerio de Medio Ambiente, contando la instalación y explotación de la madera del monte con un Director.
NOTAS:
1- REAL ASERRÍO MECÁNICO DE LOS MONTES DE VALSAÍN, Óscar Cruz, Pedro E. Espinar, Jorge M. Soler y equipo de alumnos, ICONA-1987.
2- DICCIONARIO GEOGRÁFICO-ESTADÍSTICO-HISTÓRICO DE ESPAÑA, Pascual Madoz, 1845-1850.
3- GUÍA DEL REAL SITIO DE SAN ILDEFONSO, Rafael Breñosa y Joaquín María Castellarnau, TIP. DE LOS SUCESORES DE RIVADENEYRA - MADRID -1884.
4- REAL ASERRÍO MECÁNICO DE LOS MONTES DE VALSAÍN, Óscar Cruz, Pedro E. Espinar, Jorge M. Soler y equipo de alumnos, ICONA-1987.
5- MÁQUINAS-UNA HISTORIA ILUSTRADA, Sirvard Strandh, HERMANN BLUME ED.
6- REAL ASERRÍO MECÁNICO DE LOS MONTES DE VALSAÍN, Óscar Cruz, Pedro E. Espinar, Jorge M. Soler y equipo de alumnos, ICONA-1987.
7- Los profesores: Jorge M. Soler, Pedro E. Espinar, Óscar E. Cruz, Mª Nieves Coca, Montserrat M. González, José Mª Anton, Luis García, José A. Pérez, José I. García, no han tenido respuesta.
8- REAL ASERRÍO MECÁNICO DE LOS MONTES DE VALSAÍN, Óscar Cruz, Pedro E. Espinar, Jorge M. Soler y equipo de alumnos, ICONA-1987.
Texto redactado por: Jorge Soler Valencia
Aserradero de Valsaín
Ministerio de Medio Ambiente
Secretaría General de Medio Ambiente
O.A. Parques Nacionales
C/ Primera nº 11. La Pradera de Navalhorno
40109-Valsaín (Segovia)
Director: D. Adolfo Rueda Fernández
Visitas:
Concertadas previamente
Tfno.: 921. 47 22 75
Fax: 921 47 12 86