
Dentro del conjunto del Patrimonio Histórico Español, las catedrales ocupan un lugar de privilegio tanto por su valor histórico, su relevancia arquitectónica y su carácter excepcional de Iglesia Diocesana, con sus aspectos jurídicos, litúrgicos y simbólicos, como por los tesoros artísticos que conservan; pero quizá lo más destacado sea el hecho de que la catedral resume y sintetiza la historia de la ciudad desde la construcción del templo a las aportaciones y enriquecimientos de casi todas las épocas y culturas cuyo esfuerzo se ha ido plasmando en ella. Este aspecto tiene una gran trascendencia en el estado español, ya que uno de los valores más significativos de nuestras catedrales en relación con otras de Europa es precisamente su extraordinaria acumulación de testimonios culturales.
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