Ninguna monarquía europea ha conservado todos sus documentos, de forma sistemática, carta a carta, registro a registro, como lo hizo la Corona de Aragón desde que Jaime II decidiera guardar cada paso de su reinado, desde los tratados de paz a las actas judiciales, pasando por los expedientes médicos de los monarcas. Para ello, creó el Archivo Real de Barcelona, rebautizado en el siglo XVIII Archivo de la Corona de Aragón (ACA).
La importancia de estos documentos reside en sus posibilidades de investigación, muchas aún por descubrir, a pesar de llevar vivo 700 años, ininterrumpidamente, con sesenta generaciones de archiveros que han velado por su conservación, unidad y estudio.
El contenido de sus casi seis kilómetros de documentos, además de 80.000 pergaminos, permite trazar historias de la medicina medieval, analizar la historia del derecho, las costumbres y las mentalidades, o la evolución de las lenguas, ya que en sus estanterías, la tinta, que sobrevive incluso desde el siglo XI, habla en latín, castellano, catalán, aragonés antiguo, mallorquín, valenciano, árabe, italiano, francés...
El babel del Mediterráneo medieval que guarda el ACA refleja su trascendencia geográfica e histórica. Si el Imperio Romano hubiera guardado registro escrito de su paso por la Historia, dicho legado competiría en relevancia con el ACA para contar y descubrir los secretos aún por explorar de la Europa del medievo.
Los fondos del ACA documentan, no sólo la cronología de los territorios que este sábado representan los cuatro presidentes autonómicos de Cataluña, Valencia, Aragón y Baleares, sino también las relaciones internacionales mantenidas por los reyes aragoneses prácticamente con todos los estados y países del mundo conocido en Europa en la Edad Media.
En el ACA puede encontrarse documentación sobre los siguientes territorios:
El ACA constituye así una recopilación sin parangón para explicar la formación de la Europa política y cultural que gestó el estado-nación. Joya de los seis archivos generales dependientes directamente del Ministerio de Cultura, el ACA es al Mediterráneo lo que el Archivo de Indias de Sevilla a América o el de Simancas a Europa central y Castilla.
La constitución este 20 de enero de su patronato y la inauguración de su antigua sede rehabilitada en el Palacio de los Virreyes o del Lloctinent, culminan, en primer lugar, la aspiración de gestión compartida recogida en los estatutos de las cuatro autonomías imbricadas en la historia del Corona de Aragón, y, por otro lado, pone al servicio público nuevas herramientas e infraestructuras, en las que se han invertido más de 7,5 millones de euros, para atender las necesidades de una entidad archivística del siglo XXI, a fecha de hoy casi totalmente digitalizada.