
Del 12 de enero al 18 de marzo de 2012
“La Compañía Nacional de Teatro Clásico representa este drama complejo en el que se concitan muchas de las características de la vasta y heterogénea obra de don Pedro Calderón de la Barca. Por una parte, se trata de un drama filosófico, emparentado con La vida es sueño, donde la problemática barroca entre apariencia y realidad se encarna en la figura del tirano Focas, incapaz a lo largo de toda la obra de alcanzar una certidumbre que oriente sus acciones. Esa suspensión de juicio (epoké) irá abismando al protagonista en un creciente estado de desasosiego que le llevará a recurrir a las artes del mago Lisipo para que disponga una representación dentro de la representación y así poder vislumbrar alguna evidencia capaz de aquietar su ánimo.
Nos encontramos, además, ante un texto eminentemente político que aborda abiertamente la cuestión de la legitimidad del poder y de la razón de Estado. La tesis que se desprende del drama, contraria a la teoría maquiavélica que recomienda al gobernante que se valga de cualquier medio, lícito o ilícito, para lograr sus objetivos políticos, se decanta hacia las doctrinas probabilistas, defensoras de favorecer al acusado en caso de ausencia de culpabilidad; el principio jurídico in dubio pro reo. Heraclio, el príncipe legítimo lo enunciará con claridad: “una vida vale más que un reino”.
En el escenario fantasmagórico de una isla poblada por músicos y cazadores se desarrolla esta trama alegórica construida sobre una obsesiva estructura bimembre en la que el autor levanta un vibrante retablo cargado de simbología que rehúye toda pretensión de verosimilitud realista. Se trata de un refinado dispositivo escénico donde las imágenes, las palabras y la música se amalgaman en los cuerpos transfigurados de los actores. Los románticos alemanes lo llamaron teatro total…”
Ernesto Caballero / Director del montaje

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