
Del 12 de noviembre de 2009 al 3 de enero de 2010
El Centro Dramático Nacional coproduce con el Centro Andaluz de Teatro esta obra de Lorca, que dirige José Carlos Plaza. El autor transforma un triste y sucio suceso real, publicado en la prensa de 1928, en un texto dramático que testimonia su indiscutible genio artístico.
Lorca utiliza la presencia constante de la fatalidad; el mal augurio, que presenta desde las primeras frases de la madre; el final catastrófico, irrevocable; unos personajes superiores, distanciados (la luna, los leñadores, la muerte), y, por encima de todo, la fuerza motriz, que arrasa y pasa por encima de prejuicios, normas y represiones: la sexualidad. Esa fuerza apasionada que vemos en Yerma, en Adela y tantos y tantos personajes y textos lorquianos, aquí cobra protagonismo absoluto porque se muestra desnuda, limpia, prácticamente sin anécdota, sin adornos.
La poesía y la pasión auténtica de la obra es el vínculo del creador con el público: frente a «un teatro de corazones de serrín y diálogos a flor de dientes», como él criticaba ya en 1935, presenta un teatro carnal y enraizado en la tierra, de campos de rosas mojadas, del sufrimiento del labrador y de ese pájaro «herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido».

© Ministerio de Cultura