Del 18 de septiembre al 19 de octubre de 2008
El terror es la respuesta que, en algunos casos, ofrecemos al terror. Esta paradoja es la esencia misma del Boris Godunov de Pushkin: un impostor asalta el poder dispuesto a derrocar a un gobernante corrupto y todos saben que no va a ser mejor que aquel al que pretende suplantar.
La tragedia del Teatro Dubrovka se desarrolló en un teatro, en un teatro tomado, y esta situación era la más terrible de las propuestas escénicas. El público, que acudía a disfrutar de la ficción de un musical (Nord-Ost), acabó inmerso en una obra que no había elegido con un final indeseable. Este Boris Godunov comenzó a tomar forma cuando Àlex Ollé, de La Fura dels Baus, se planteó la posibilidad de proponer a un público una muestra infinitesimal, suavizada por la ficción, de lo que otro público tuvo que experimentar en un teatro de Moscú.

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