En el contexto económico actual, Europa se enfrenta a un doble desafío. Por una parte, es necesario preparar mejor a los ciudadanos europeos para su incorporación en el mercado de trabajo, ayudando a reducir el número de parados. Por la otra, las empresas tienen necesidad de una mano de obra mejor cualificada capaz de adaptarse a la rápida evolución de las ciencias y las técnicas en un mundo cada vez más competitivo. Para conseguir este desafío, el programa Leonardo da Vinci propuesto por la Comisión Europea sirve de laboratorio de innovación en el marco de la educación y de la formación.