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Imago Hispaniae Permite recorrer la España de los Austrias y los Borbones

Sep. 2010

A modo de un álbum con vistas a la España de la Edad Moderna (siglos XVI al XVIII) se presenta Imago Hispaniae, un recurso digital alojado en la página web del Ministerio de Cultura y creado con el objetivo de propiciar el acercamiento a un material excepcional como es la importante Colección de Mapas, Planos y Dibujos que atesora el Archivo General de Simancas (AGS).

Este centro archivístico conserva, en líneas generales, la documentación producida por las instituciones centrales de gobierno de la Monarquía Hispánica y, por esta razón, en casi todos sus fondos se hallan planos, mapas y dibujos acompañando a los documentos (predominan las representaciones gráficas de territorios, construcciones militares, fundiciones, herrerías, fábricas, así como todo tipo de máquinas e innovaciones técnicas propias de los siglos XVI al XVII). La digitalización de estos documentos que integran, por razones de conservación, la Colección de Mapas, Planos y Dibujos y la implementación de otros medios tecnológicos han posibilitado el alumbramiento de Imago Hispaniae.

(http://www.mcu.es/archivos/MC/AGS/FondosDocumentales/ImagoHispaniae.html)
 

En formato de libro electrónico, Imago Hispaniae compila una pequeña selección de imágenes en color de las piezas documentales más relevantes de la colección simanquina y conforma un sorprendente recorrido por los territorios de la España de la Monarquía de los Austrias y los Borbones. Así, la representación del solar hispánico en la Edad Moderna se despliega hoy en imágenes digitales que pueden ser visualizadas a través de un flash a tamaño de pantalla.

En Imago Hispaniae se incluye el famoso plano de Aranda de Duero a comienzos del siglo XVI, que procede de un pleito del Consejo Real de Castilla en el que se plantea un problema urbanístico (Álvarez Terán, 1980). Sin embargo, como es lógico, la parte más sobresaliente es la cartografía militar de los siglos XVI y XVII. Las competencias del Consejo de Guerra se extendían tanto a la península como a las islas (Baleares y Canarias) y al norte de África (Ceuta, Melilla, peñones e islotes), así como a la línea defensiva de la frontera de los Pirineos (San Sebastián, Fuenterrabía, Pamplona, Canfranc, Jaca, Rosas) y al Mediterráneo (Menorca e Ibiza). Del mismo modo, los planos relativos a la creación de infraestructuras de uso militar, como fundiciones, almacenes y molinos de pólvora, más todo lo concerniente a la Marina, con muelles, puertos o mapas costeros, marcan territorialmente el ámbito competencial del mencionado organismo. A esta época corresponde un plano de Santiago de Compostela (1595), con descripción detallada de calles y edificios; otro del Puerto de Santa María, de 1603, realizado por Cristóbal de Rojas, y una planta del castillo de Pamplona, de Francisco Paleardo Fratín, de 1608. La documentación procedente de los órganos hacendísticos muestra planos de los términos de lugares y villas, realizados con motivo de su medición, en línea con la política de venta de jurisdicciones. Otros se refieren a cuestiones de productividad de la tierra y al aprovechamiento de los recursos naturales, vías de comunicación o salinas. Otros muestran ejemplos de arquitectura sobre los Reales Sitios, como Aranjuez, Segovia o Madrid, que proceden de la documentación de la Casa y Sitios Reales, y aparecen con motivo de obras, de compras para el Patrimonio Real o de litigios de carácter jurisdiccional.

En el siglo XVIII se mantiene y acrecienta el predominio de la cartografía militar tanto de la península como de los territorios insulares; pero ahora los Borbones, a través de la Secretaría de Guerra, levantan castillos, fortificaciones y baterías en emplazamientos costeros: al lado de puertos marítimos como Algeciras, Alicante, Chipiona, Fuengirola, Gibraltar, La Coruña, Ferrol, Ribadesella, Avilés, San Sebastián, Barcelona o Cartagena. No obstante, la política exterior de la Monarquía tiene su repercusión con intervenciones arquitectónicas en la línea fronteriza. Al oeste, Badajoz, Aldea del Obispo, Ciudad Rodrigo o Puebla de Sanabria, lugares donde trabajan, entre otros, Robelin y Moureau; al norte, en el Pirineo, las fortificaciones de Pamplona, Benasque, Jaca y Canfranc. Gran repercusión tiene la institucionalización del reclutamiento, que da lugar a la construcción de cuarteles de nueva planta en los principales núcleos, con el consiguiente impacto urbanístico y social sobre la población (Rodríguez de Diego, 2007).

El contexto internacional obliga a la modernización de la Armada, lo que trae consigo una línea de acción basada en la creación de escuelas de guardiamarinas, pilotos e ingenieros, así como a la construcción de nuevas infraestructuras en las costas españolas: arsenales de Farol y Cartagena; cartografía de atarazanas de Barcelona; muelles y puertos (Avilés, La Coruña, Ferrol, Barcelona, Cartagena, Corcubión, Cádiz, Mahón, Málaga, Salou, etc.), y la cartografía del litoral costero: Asturias, Andalucía, Levante.

Los ingenieros militares firman también obras de carácter civil: las fábricas afectan a la actividad del ejército y a las manufacturas estatales. Fábricas de textiles (Ezcaray, Ávila, Guadalajara y Hervás), de armas (Eugui, Placencia, Trubia, etc.) y la de tabaco de Sevilla. De la Secretaría y Superintendencia de Hacienda proceden planos de urbanismo, construcción de puentes (Ronda) y de canales, acondicionamiento de ríos (el valle del Guadalquivir, río Noguera y arroyo Tagarete en Sevilla), pantanos (Elche y Alicante) y presas, depósitos de agua, alcantarillas, etc. Otros proyectos de arquitectura civil son las residencias de los capitanes generales, proyectos para una plaza de toros en Granada y de reforma y construcción de aduanas (Barcelona, Cartagena, Murcia), por citar algunos ejemplos.

Al contrario que las representaciones gráficas de la alta Edad Moderna (siglos XVI-XVII), los planos del siglo XVIII se caracterizan por la utilización del color, así como las leyendas, las rotulaciones y explicaciones; la planta es su representación habitual, con los correspondientes alzados, perfiles y secciones, que sirven de apoyo gráfico a documentación textual (Fernández Gómez, 1990).

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